Las imágenes de lo intolerable deberían ser la memoria de lo imborrable. Ramón Ignacio Correa. Imagen y control social, capítulo 2.
Susan Sontag (1933-2004) la escritora estadounidense escribe en 2003 Ante el dolor de los demás. En este libro encontramos una reflexión sobre las imágenes de las guerras y el efecto que éstas causan en el público. Al leerlo también asistimos a la evolución que ha tenido la fotografía de guerra a lo largo de los últimos dos siglos. Desde las primeras fotos de la guerra de Crimea (1854-1856), que se hicieron con cierta artificialidad, preparando las escenas, ya que ni la censura ni los medios técnicos permitían otra cosa; hasta las instantáneas tomadas del 11-S, pasando cómo no, por las dos Guerras Mundiales y la Guerra Civil Española. Sontag explica cómo han ido mejorando las cámaras técnicamente, se han hecho más portables, con mejor calidad, cómo irrumpe la foto en color y cómo el fotoperiodismo se ha ido legitimando, gracias a nombres propios como Robert Capa, y revistas especializadas.
Durante todo el relato hace alusión al libro Tres Guineas, de la inglesa Virginia Woolf. Según Woolf la guerra es cosa de hombres y no de mujeres, está ideada por ellos y ellos son los que participan. Pero sin embargo deja claro que todos reaccionamos igual ante las imágenes devastadoras de la guerra, hombres y mujeres de cualquier clase social y educación quedan conmocionados ante ellas.
La Guerra Civil española fue la primera guerra cubierta en sentido moderno: por un cuerpo de fotógrafos profesionales en la línea de las acciones militares y en los pueblos bombardeados, cuya labor fue de inmediato vista en periódicos y revistas de España y el extranjero. (pag 14)
En principio la divulgación de imágenes de los horrores de la guerra sirve para concienciar a la gente, para hacer reaccionar ante sus consecuencias, para mover emociones, para evitar el refrán "ojos que no ven corazón que no siente"... gracias a un medio mucho más accesible para todos que el lenguaje: la imagen. Y este fue el efecto que tuvieron en un principio, cuando estas fotos eran escasas y novedosas. Pero es curioso cómo poco a poco, con su proliferación nos hemos ido habituando en cierto modo. Además las imágenes reales conviven hoy en día con miles de imágenes violentas ficticias, que nos bombardean en la televisión, el cine, las series, los videojuegos, y ante las que ya ni reaccionamos. Estas imágenes se mezclan en nuestra mente con las reales haciendo difícil en ocasiones discernir la realidad de la ficción, y nuestra reacción ante la realidad y ante la ficción, llegando a una indiferencia preocupante.
Las fotografías de una atrocidad
pueden producir reacciones opuestas. Una llamada a la paz. Un grito de
venganza. O simplemente la confundida conciencia. (Sontag, 10:2003)
Virginia Woolf
"Al parecer, la apetencia por las imágenes que muestran cuerpos dolientes es casi tan viva que el deseo por las que muestran cuerpos desnudos". Pag 21
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